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revista AGUAITA número 10. El décimo número de la
revista Aguaita, publicación institucional del
Observatorio del Caribe Colombiano, fue lanzado el
jueves 8 de julio, a las 6 de la tarde en el Museo del
Oro, en un acto en el que se contó la historia,
travesías y perspectivas de la revista, a lo largo de
diez números.
A
propósito de la aparición de este número, la revista
consultó la opinión de varios intelectuales,
escritores y académicos de la región sobre el
significado que ha tenido la publicación. El escritor
Roberto Burgos Cantor señaló que:“Aguaita logró
abrir un espacio de estímulo a las investigaciones en
aspectos vitales para el Caribe y para la nación
colombiana. Al lado de la economía y los aspectos
sociológicos se dio importancia a las artes y a la vida
cotidiana. Cada número es una referencia de consulta,
en mi caso las conservo como un tesoro”.
El
economista e historiador Adolfo Meisel, gerente del
Banco de la República en Cartagena, comentó: “Aguaita
es la revista que a mi me hubiera gustado hacer para la
Costa. Me gusta su variedad de temas, su presentación y
su apertura a muchos grupos interesados en la región
nuestra”.
La
investigadora social Claudia Mosquera sostuvo que “Aguaita
es uno de los proyectos más ambiciosos que se han dado
en el Caribe colombiano para responder a los imperativos
de la sociedad del saber. No es fácil conformar
‘comunidades’ académicas en torno a un proyecto de
esta envergadura y mucho menos atraer lectores para
ello. Cuatro años después del primer número los
resultados son más que positivos: ha surgido y se ha
dado a conocer la nueva generación de intelectuales
costeños a través de esta plataforma, la revista se
lee en la región y allende los mares. A través de
ella, el interior andino reconoce y valora la
producción científica de la región con ojos de pares.
La naturaleza ecléctica de Aguaita nos traduce
como somos las costeñas y costeños:
polifónicos, con tendencia a la ‘glocalidad’,
capaces de integrar y poner a circular varios saberes:
científicos, literarios, estéticos, económicos, con
vida cotidiana; perfomantes sin ser competitivos,
respetuosos de la memoria y legado de los ‘nuestros”.
Yolanda
Pupo, directora del Museo de Arte Moderno de Cartagena,
indicó que “los artículos que saca Aguaita son muy
buenos, y permiten reconocer aún más el esfuerzo que
ha hecho el Observatorio. Es una labor admirable”.
El
historiador Luis Alarcón dijo que “es una revista muy
bien editada desde el punto de vista de diseño y
concepción de producto editorial. Aguaita recoge
la producción o avances de la investigación sobre los
saberes del Caribe. Sus contenidos han ido mejorando
cada día, consolidándose y fortaleciéndose como uno
de los mejores productos de investigación cultural y
científica en la región”.
El
número 10
En
su editorial de este número, la dirección de la
revista presenta una descripción de los criterios que
han animado la elaboración de la revista en su
trayectoria.
En
la sección de Opinión, la directora de Colciencias María
del Rosario Guerra ofrece una amplia y reveladora
entrevista en la que traza un panorama del estado actual
de la investigación en la región, de la necesidad de
defender las particularidades regionales en las políticas
nacionales de investigación y del papel que deben
cumplir en dicho proceso las universidades públicas.
En
la sección de Historia se publican dos trabajos. En el
primero, “La importancia de Tierra Firme en el sistema
defensivo americano, 1700-1788”, el investigador
español José Manuel Serrano Alvarez sostiene que “el
gasto militar de Tierra Firme durante el siglo XVIII fue
especialmente significativo en el núcleo fortificado de
Cartagena de Indias, antemural del Nuevo Reino y una de
las guarniciones más importantes de la América
española. El esfuerzo principal de la administración
castrense cartagenera se inclinó hacia el mantenimiento
de su habitualmente numerosa guarnición, así como a la
construcción de unas cada vez más imponentes
fortificaciones, todo ello sin olvidar las milicias y
los gastos ocasionados por la marina en su vigilancia de
sus aguas”. Alvarez indica que “gracias al esfuerzo
financiero realizado, Cartagena se mantuvo firme frente
a los ataques enemigos a lo largo de todo el siglo.
Otros enclaves también importantes fueron Santa Marta,
Río Hacha, Panamá o Portobelo, éstos dos últimos
dedicados casi exclusivamente al control de la zona del
Darién siempre expuesta a invasiones y sublevaciones de
sus belicosos indios”.
El
segundo, obra de la historiadora caribe Adelaida
Sourdís Nájera, titulado “Sefardíes y ashkenazis en
Barranquilla en la segunda mitad del siglo XIX.
Negocios y compañías comerciales, complementa el libro
El Registro Oculto - Los sefardíes del Caribe en la
formación de la Nación colombiana 1813-1886”,
que estudia la diáspora sefardí y el establecimiento
de sus descendientes en el litoral caribe colombiano, en
especial en Barranquilla, en la primera mitad del siglo
XIX y menciona la llegada al puerto ribereño de
algunos ashkenazis, judíos alemanes, que se
relacionaron con ellos. Sourdís muestra
específicamente cómo eran y cómo funcionaban los
negocios y las relaciones comerciales entre estos
inmigrantes, pertenecientes a las dos grandes ramas del
judaísmo occidental.
En
la sección de “Economía y sociedad, aparece el
artículo Pensando en la competitividad local: Las
relaciones entre la educación y la economía en
Cartagena de Indias”, que resume las principales
conclusiones del estudio Análisis de las relaciones y
estrategias de intervención entre los sistemas
educativo y económico de Cartagena de Indias, realizado
conjuntamente por el Observatorio del Caribe Colombiano
y la Universidad de Cartagena, que hace parte de un
estudio nacional promovido por la Alianza por la Equidad
de Oportunidades Educativas y la Competitividad
Regional.
Los
autores contaron con las contribuciones de Martha
Laverde, María Carolina Nieto y a Martha Madrid Malo, y
de docentes de la Facultad de Ciencias Sociales y de la
Educación de la Universidad de Cartagena.
En
este inquietante artículo de Alberto Abello Vives,
Elvira Balseiro Gutiérrez y Dairo Novoa Pérez se
analiza el comportamiento de los sectores educativo y
productivo de la ciudad de Cartagena de Indias en
Colombia, así como las relaciones existentes entre
ellos, para, con base en éstas, recomendar estrategias
de intervención que permitan mejorar la competitividad
local teniendo en cuenta el incremento de las
oportunidades educativas.
En
Ciudad y región, se publica el trabajo “Matrices
musicales del Caribe colombiano”, del investigador
Jorge Nieves Oviedo, que propone una saludable
revolución conceptual en el análisis de los ritmos
musicales caribeños de Colombia.
El
estudio de Nieves describe las matrices musicales, los
géneros y formatos, que se han desarrollado y funcionan
como “lo propio” en el proceso de la constitución
híbrida de las prácticas culturales en el Caribe
colombiano, caracterizado por múltiples mediaciones y
participación de matrices culturales diversas, que
presenta hoy unas realidades complejas en las que lo
regional se inscribe en las dinámicas contemporáneas
de transnacionalización y aparición de ‘islas de
cultura mundo”.
En
Cultura, se publica un texto fundamental del escritor
samario Ramón Illán Bacca, “Mi Caribe (notas para
una improbable autobiografía)”, que contiene una
explicación aguda y amena de su proceso de formación
como creador literario y recorre varias épocas
sustanciales en el proceso de renovación de las letras
costeñas.
Igualmente
la revista ofrece tres profundas visiones sobre la obra
del pintor costeño Enrique Grau, recientemente
fallecido, a cargo de los críticos Eduardo Márceles
Daconte, Casimiro Eiger y Marta Traba, en los que se
explican los méritos estéticos y las razones por las
que Grau ha sido considerado una de las figuras
centrales de la plástica colombiana del siglo veinte.
El
poeta Mario Mendoza presenta la obra fotográfica de
Francisco ‘Cícalo’ Pinaud, en “Francisco Pinaud:
un poeta de la imagen”, un texto que acompaña seis
magníficas fotografías de Pinaud sobre ámbitos y
seres de Cartagena. Pinaud es uno de los más
sobresalientes fotógrafos de la región y prepara un
libro sobre Cartagena.
En
la sección de Poesía, con las ilustraciones del poeta
y dibujante Rómulo Bustos, se publican poemas de uno de
los escritores más importantes de la región, el
samario Joaquín Mattos Omar.
En
Noticias, aparece una amplia descripción de las
numerosas actividades desarrolladas por el Observatorio,
durante el primer semestre de 2004.
Se
comentan el inicio de las actividades del Grupo Regional
de Economía y Competitividad, un núcleo de estudio e
investigación de alcance nacional y regional reconocido
por Colciencias, y las actividades organizadas por el
Grupo de Economía y Competitividad y el Grupo de
reflexión sobre las ciudades del Caribe colombiano. De
otro lado, se ofrece una completa reseña de los múltiples
encuentros con investigadores nacionales y del Caribe
colombiano, jornadas de presentación de proyectos de
estudios y de investigaciones en marcha, conferencias
académicas y realización de seminarios de alcance
regional, que constituyen el balance de actividades de
la Red Ocaribe en el primer semestre de 2004.
En
La alegría de leer, sección sobre los libros que han
aparecido en la región, aparecen los comentarios del crítico
literario Ariel Castillo sobre la Antología del cuento
caribeño, de Jairo Mercado Romero y Roberto Montes
Mathieu, publicado por la Universidad del Magdalena; del
historiador Javier Ortiz sobre Cartagena de Indias y la
región histórica del Caribe, 1580-1640, del
historiador español Antonino Vidal Ortega, y de la
revista sobre el esclarecedor libro, publicado en París,
del musicólogo barranquillero Guillermo Carbó acerca
de la tambora, uno de los más ricos ritmos musicales de
la región.
El
número cuenta con un índice general, del número 1
al 10, elaborado por Miguel Suárez Araméndiz,
historiador de la Universidad del Atlántico.
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