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Más
de 200 actores sociales diseñan política pública de
fiestas. El
Distrito de Cartagena tiene, por fin, una Política Pública
de Fiestas y un Plan Anual de Trabajo de Fiestas, como
productos del seminario-mesas de trabajo "Pensar
las Fiestas de Independencia" y del proceso de
recuperación de las festividades en los que participan
13 entidades públicas y privadas de Cartagena, como
Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena, IPCC, y
Secretaría de Educación Distrital – Alcaldía de
Cartagena, Cámara de Comercio de Cartagena, Banco de la
República de Cartagena, Universidad de Cartagena,
Observatorio del Caribe Colombiano, Revista
Noventaynueve, Funcicar, Instituto Tecnológico de
Comfenalco, Corporación Universitaria Rafael Núñez,
Corporación Gente, Arte y Cultura, Comité Cultural de
la Zona Suroriental y Sociedad de Mejoras Públicas.
La
reivindicación de las fiestas como Fiestas de
Independencia, que mezclen elementos históricos y
carnavalescos, y sean el escenario de una gran
creatividad popular, y de un proceso de
autoreconocimiento urbano y cohesión social, al que
deben sujetarse los otros festejos del noviembre
cartagenero, y la puesta en marcha de una gran
movilización académica, social y cultural, basada en
seminarios, conferencias, talleres, diálogos, creación
de comparsas y muestras de carnavales y cabildos, entre
otras actividades, son algunas de las principales
conclusiones que sacaron más de 200 actores sociales de
Cartagena que participaron durante dos días en el
Seminario "Pensar las Fiestas de Independencia de
Cartagena.
PRINCIPIOS
PARA LA POLITICA PÚBLICA DE FIESTAS
1.
Fiestas de Independencia es el verdadero nombre de las
fiestas populares que se realizan en el mes de noviembre
en la ciudad de Cartagena, que atestigua la esencia histórica,
cultural y social de tales festividades, y expresan una
metáfora viva de la independencia nacional y el valor
histórico de los sectores populares y subalternos en la
construcción de una ciudad caribe. A ellas, a sus
programaciones, orientaciones y sentidos, se subordinan
los otros festejos de noviembre.
2.
Las fiestas de Independencia son una conmemoración
multicultural y policlasista, incluyente, plural y
descentralizada, que estimula la recuperación del
tejido social urbano, crea lugares de encuentro
ciudadano y enriquece las identidades urbanas, las
creatividades populares y la convivencia urbana.
Las
Fiestas de Independencia deben ser expresión de una política
integral de ciudad, que reconoce y valora en la cultura
una de las dimensiones de su desarrollo general,
incorporándola a diversas formas de su imaginación,
planeación, inversión y construcción.
Las
Fiestas de Independencia, como parte esencial de la
identidad cultural local, deben estar contempladas en el
plan de desarrollo del distrito, destacándose su
condición de eje del desarrollo cultural local. Su
desarrollo debe estar sujeto a evaluación y seguimiento
por las instituciones locales, los actores festivos, el
gobierno distrital, los medios de información y el
sector cultural y cívico.
3.
Un proyecto de recuperación del mundo festivo
cartagenero debe estar abierto tanto al reconocimiento
de sus orígenes históricos (un proceso de
independencia nacional, la autoconciencia de ser un
mundo caribe integrante de la naciópn colombiana y la
importancia de los sectores populares en los hechos históricos
y culturales que han formado el mundo urbano local) como
a los elementos de creatividad social y vivencia plena
de lo festivo que informan el carácter de las fiestas.
Las
fiestas, en su dinámica social, expresan igualmente los
imaginarios históricos, la recursividad y creatividad
populares, pueblerinas, urbanas y campesinas, locales y
regionales, nacionales e internacionales. Las fiestas,
en su versión contemporánea, deben apoyarse en las
nuevas interpretaciones históricas que destacan el
papel del pueblo cartagenero en el proceso de
independencia y contemplan en sus dimensiones festivas
las hibridaciones socio-culturales que relacionan lo
sacro y lo profano, lo histórico y lo carnavalesco, lo
viejo y lo nuevo, la investigación y la acción, la
experiencia lúdica y la experiencia pedagógica, las
tradiciones y las modernidades.
4.
Las Fiestas de Independencia deben combinar el uso de
imaginarios coloniales, republicanos, carnavalescos,
modernos y contemporáneos, y convocar la noción
universal de transgresión realizadora e integradora,
cohesión y pertenencia comunitarias, múltiples
solidaridades urbanas, lazos e interacciones lúdicas y
simbólicas, y expresiones del desarrollo social y económico.
En
medio de su crecimiento demográfico, de los estragos de
su anonimia interior, de su dispersión geográfica y de
su diversidad cultural, la ciudad experimenta uno de los
mayores fenómenos de su autodescubrimiento y
autoreconocimiento en la experiencia festiva.
5.Las
fiestas de Independencia deben ser un lugar de la
inclusión y la participación sociales, base para la
reconstrucción del tejido social y refuerzo de la
democratización cultural de la sociedad local.
El
barrio, sus actores y organizaciones festivas, sus
valores urbanos y sus reinados populares, debe ser
concebido como un microcosmos esencial del proceso
festivo, donde la integración festiva crea lazos de
pertenencia local, impulsa valores culturales positivos
y el descubrimiento de la historia propia.
En
desarrollo de las fiestas, las reinas populares son
multiplicadoras del valor histórico, las tradiciones
populares y las dinámicas culturales de las
festividades, y su papel esencial es el de un liderazgo
en la organización comunitaria para el disfrute de las
fiestas y el aprendizaje y difusión de los sentidos y
valores históricos y culturales.
La
cultura festiva implica la creación de lazos de
intercambio simbólico y cultural entre los distintos
sectores de la sociedad, de solidaridad social y de
reconocimiento recíproco de los actores sociales y los
medios de información, los creadores y los grupos de
creación cultural y artística, los investigadores
sociales y los educadores, los administradores y
dirigentes públicos, los empresarios privados y las
comunidades.
6.
El Estado no dirige las fiestas ni coarta la libertad
expresiva ni el sentido lúdico de los actores festivos.
El Estado propicia y estimula su organización y
desarrollo, su investigación, estudio y creación,
apoya a los actores festivos y la participación
ciudadana e interviene activamente en sus formas de
financiación, defendiendo en su programación sus
valores históricos y culturales, la creatividad popular
y la democratización y descentralización de sus
proyecciones.
7.Las
fiestas de Independencia son una experiencia pedagógica,
en la que la ciudad investiga, dialoga, recrea, masifica
y dinamiza sus conocimientos, imaginarios y símbolos
históricos y culturales, expresiones carnestoléndicas
y culturales tradicionales y contemporáneas, desarrolla
creatividades individuales y grupales, crea lazos
institucionales y colectivos, diversifica el sentido crítico
ante las rutinas institucionales y la inercia social, y
expone el humor crítico y constructivo y la creatividad
como elementos centrales del ethos caribe de la
comunidad urbana y el sueño colectivo de ciudad caribe.
El
proceso festivo local debe incluir una política
educativa festiva, unificada, dotada con contenidos
claros y concertados con la comunidad educativa. Tal política
debe ser transversal en relación con los sectores de la
administración distrital.
Una
política festiva educativa debe contribuir a
resignificar el proceso de independencia, incluyendo en
su interpretación la presencia y contribuciones de las
etnias que participaron en él y propiciando la reflexión
sobre el destino de la ciudad.
8.
En las fiestas se deben hacer visibles los actores
festivos primordiales y sus creaciones, apoyar y
manifestar en forma preminente la creatividad de los
sectores populares, y fortalecer con dignidad social los
lugares y proyecciones de la convivencia festiva. Músicos,
danzarines, teatreros, cantantes, poetas, bailadores,
folcloristas, disfraces, máscaras, comparsas, grupos
musicales y otras figuras, formas y elementos del arte
popular y la celebración festiva son portadores del
sentido fundamental del festejo: la recreación de símbolos
históricos, expresiones lúdicas, deseos colectivos, en
un ámbito de libertad, humor y fraternidad.
9.Las
Fiestas de Independencia son una oportunidad del
desarrollo económico, del mejoramiento de la calidad de
vida y de la posibilidad de planes conjuntos entre los más
variados sectores de la vida pública, y constituyen un
elemento significativo de la promoción social y turística
de Cartagena. Las fiestas son un escenario de progreso e
implican una movilización económica que irriga
recursos, genera negocios en diferentes sectores y
clases de la ciudad, proyecta la imagen más humana y
humanizante del conglomerado urbano, potencia el turismo
y el comercio, y se propone como una posibilidad de
desarrollo vinculada a un proyecto de ciudad. La
organización de las fiestas debe procurar ofertar lo
festivo desde todos los sectores públicos y privados de
la ciudad.
10.
Las fiestas son un escenario apropiado para que los
medios construyan identidades, memoria y ciudad, y
promuevan desarrollo. Como acto antropológico y sociológico,
las fiestas son una oportunidad para que los medios de
información descubran y redescubran los actores y
gestores de una nueva forma de ciudadanía cultural y de
las múltiples culturas que integran la Cartagena
contemporánea. El relato de los nuevos conocimientos
históricos y culturales sobre las fiestas y la ciudad,
la revaloración de lo popular y lo caribe en la imagen
de la ciudad, el conocimiento de las nuevas formas de
habitar, recrear y desarrollar la ciudad y el uso de los
géneros más diversos y de las nuevas tecnologías,
deben contribuir a la reapropiación de las fiestas como
elemento central de la identidad urbana de Cartagena.
11.Las
Fiestas de Independencia constituyen un lazo de las
culturas populares de Cartagena con las otras culturas
regionales del país y con las manifestaciones
culturales del Gran Caribe.
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Versión del 23 de agosto de 2004.
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