Opinión - Distribución directa de regalías: ¿Un golpe para mitigar el impacto socioeconómico de covid-19 en la región Caribe?

18 Jun 2020

Hace apenas cuatro años publiqué con coautora Lina Moyano un estudio demostrando que los gastos del Sistema General de Regalías tenían poco impacto sobre el problema agudo de la pobreza que sufre la región Caribe.* Para cambiar este resultado, y orientar las regalías más específicamente hacia el alivio de pobreza, nuestras propuestas incluían distribuir regalías en forma de efectivo a los hogares más vulnerables, aumentando así su poder adquisitivo e impulsando el desarrollo económico de ciertas zonas de la región que habían permanecido con una alta incidencia de la pobreza durante décadas.

Tales propuestas no son nuevas, pues existen diferentes experiencias de distribución directa de efectivo a hogares. Teniendo en cuenta que, los mecanismos indirectos para distribuir regalías a regiones o municipios han demostrado ser frecuentemente ineficientes, corruptos o ambos, un mejor propósito podría ser distribuir regalías directamente a la ciudadanía o como una prima anual universal (como en Alaska) o como un ingreso adicional para los hogares más pobres ¿Que impacto podría tener este propósito en la región Caribe en el contexto de los problemas económicos graves causados por la Covid-19?

Mientras que el Departamento Nacional de Planeación ya anunció al comienzo de abril que municipios y departamentos podrían hacer uso de recursos del Sistema General de Regalías para gastos relacionados con la lucha en contra de la Covid-19, esta libertad está restringida a gastos en proyectos de inversión. Si una distribución directa fuera posible ¿cuál podría ser su impacto?

Para el ciclo bienal 2019-2020 de regalías el presupuesto nacional fue $24.254.451 millones y la participación de la región Caribe fue de $6.811.785 millones – 28% del total, mientras que la región tiene 32% de la población en pobreza monetaria del país. Si el monto total hubiera sido distribuido en forma directa a los 1.239.401 hogares de la región en pobreza monetaria hubiese resultado en un pago de $229 mil mensual por hogar. Sin embargo, hasta finales de mayo, 73% del presupuesto bienal ha sido abonado. Lo que queda entonces es $1.818.812 millones; luego si este monto residual fuera distribuido directamente a los hogares pobres de la región resultaría en un pago mensual de $209.642 cada mes hasta el fin de año. Si fuera distribuida directamente a los 317.655 hogares identificados como en pobreza extrema monetaria un pago mensual de $893.499 sería posible.

El Coronavirus, especialmente por su impacto drástico sobre actividades de turismo, va a dejar a la región en un estado económico lamentable tal que será necesario contemplar medidas radicales para resistir un colapso económico. Al mismo tiempo, la región Caribe ha sufrido de un problema grave de pobreza que casi no ha cambiado durante décadas, y que frena estructuralmente el desarrollo de la región. Enfrentar ambos problemas con distribuciones directas de regalías reemplazaría ingresos perdidos y daría un impulso vital a la demanda para productos y servicios en la región. En la coyuntura actual sería mejor dejar al lado el enfoque sobre proyectos de inversión del Sistema General de regalías en favor de un estímulo directo al consumo capaz de un impacto importante sobre la pobreza. Y esto no dejaría proyectos de inversión sin financiación porque un impulso a la demanda de tal magnitud generaría ingresos tributarios adicionales para gobiernos locales y nacionales.


Philip Wright - Director Académico
Observatorio del Caribe Colombiano
 

* Regalías y Pobreza en El Caribe Colombiano: Momento para una Alternativa Focalizada, https://revistas.uexternado.edu.co/index.php/ecoins/article/view/4509, coautora Lina Moyano
 

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